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Mostrando las entradas de abril, 2019

Dones espirituales

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Romanos 12:6-8 "De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría." En el griego la palabra "charismata" significa "carisma"; un carisma es un don espiritual que ha recibido una persona para hacer algo en específico. Pero, ¿quién  da los dones? Los dones proceden de Cristo, cabeza de la Iglesia y son distribuidos en el creyente cuando este nace de nuevo. Por lo tanto, cuando hablo de dones espirituales no me refiero a los talentos que puede poseer una persona antes de recibir a Cristo en su vida, quien además los usa para su beneficio personal. Existirá la persona que se vea inmerecido de cualquier don espiritual, porque piense que es muy torpe, inútil

Las 7 palabras

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Al hablar de las siete palabras me refiero a las últimas palabras que mencionó Jesús en la cruz y que contienen enseñanza moral y espiritual, importante incluso para la Iglesia de estos tiempos. La primera palabra de Jesús se escucharía luego de que sufriera el abandono de sus discípulos, la burla y maltrato de sus verdugos y las injusticias de las autoridades; justamente después de recibir semejante trato se le escucha decir:   " Padre perdonalos porque no saben lo que hacen"  Lucas 23:34 Jesús no pago mal por mal, el pago el odio con amor, la traición con perdón; siendo precisamente eso por lo cual se entregaba para que toda la humanidad pudiera recibir el perdón de sus pecados y así el amor de Dios venciera el mal. Esta palabra de Jesús nos deja una enseñanza para todos nosotros: No paguemos mal por mal, más bien vensamos el mal haciendo el bien. La segunda palabra de Jesús la encontramos en:  Lucas 23:43 " Entonces Jesús le dijo: De

Parábola del fariseo y el publicano

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Lucas 18:9-14 "A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido." Verso 9 Luego de que Jesús termina la parábola de "la viuda y el juez injusto"; que hablaba sobre la injusticia y la posición de Dios al respecto, algunos  que escuchaban a Jesús empezaron a argumentar a su